03- "Si no fuera por la ataxia, estaría bailando siempre" (Cristina Sáez). Por Alfonso Hernández. Editado en "El Periódido de Aragón", el 16/03/2010.

Vitalidad, sueños cumplidos y por cumplir. Cristina Sáez, guionista, directora y actriz de cortometrajes, adora los finales felices en las películas, y es devota confesa de los musicales. "Si no fuera por la ataxia, estaría bailando siempre". La enfermedad degenerativa neuromuscular que sufre esta mujer, que dice tener una edad, pero por cuya piel el tiempo se ha detenido juvenil ("¿verdad que sí?", pregunta afirmando su madre), no le impide, pese a estar sentada en una silla de ruedas que testifica el deterioro de su sistema nervioso, manifestar una inabarcable creatividad para contar historias. "Muchas veces me digo que si no fuera atáxica, no vería muchos de los problemas que percibo desde esta perspectiva. Me ha sensibilizado mucho. No creo que estas cosas vengan porque sí. Hay un camino y hay que cogerlo sin lamentaciones", argumenta Cristina.

Hasta hace tres años lo compartía todo, incluida la ataxia, con su hermano Vicente, dos años menor que ella "y un excelente escritor de guiones, que publicó dos libros", pero falleció. "Le echo muchísimo de menos. Juntos hacíamos un teatro de improvisación, absurdo, divertido y crítico. Éramos cómicos clásicos y actuábamos en centros culturales, por los pueblos...". Eligieron ser presas felices de esa pasión interpretativa antes que dejarse intimidar por las cárceles cada vez más estrechas de sus cuerpos. Ambos emprendieron una enriquecedora carrera de voluntariado en distintas asociaciones de disminuidos físicos: teatro, radio, literatura, psicología, expresión corporal, títeres... Esa aportación de incalculable valor humano y valentía dejó huella en Zaragoza con la creación del Equipo Totam de Expresión. Con el tiempo, Cristina, que aún dedica buena parte de su corazón a colaborar con obras sociales, tomó rumbo hacia el cine y Vicente le acompañó mientras pudo. "Escribimos guiones juntos, guiones para que actuara yo, pero no me llamaba ningún director". Rescata con cariño y orgullo de su versátil currículum su labor en el mónologo "Insomnio", de Eulogio Das Penas, representado en Madrid.

Construyó, para ser protagonista, claro está, la estructura de los cortometrajes "La Cita", "Pendientes de Pensión", "Los Pendientes de la Pensión", todos ellos dirigidos por su amigo y mayor valedor Octavio Las Heras, y "Quizás en Navidad", realizado por ella misma. Respetada siempre, seleccionada en ocasiones y premiada en algún certamen, la repercusión de su trabajo en Aragón no ha sido el que le gustaría. "Hasta ahora me lo he pagado yo todo solita de mis ahorros. He solicitado subvenciones pero no he recibido respuesta alguna ni del ayuntamiento, ni del Gobierno".

Pese al silencio público, no se detiene. "Estoy con la tercera parte de un guión para un corto en el que participará mucha gente y que saldrá del bolsillo de todos". Su línea argumental no variará de los personajes al límite. "Me gusta tratar temas serios y marginales con algo de guasa, pero que tengan siempre un mensaje". Suspira, y baila por dentro, con "Hair", "Cabaret", "Siete novias para siete hermanos", el ballet de "West Side History", "All That jazz"... Entre sus películas preferidas están también "La Rosa Púrpura de El Cairo", "Damas del teatro", y "La muerte de vacaciones". Admira al director español Albert Espinosa, a Johnny Deep ("me gusta porque es un poco loco"), Clint Eastwood, Tyrone Power, y cómo no, Gene Kelly. Cristina es pura música, cine y teatro. "Desde que nací".